El Impuesto
sobre Sociedades no es un trámite administrativo más. Para un CFO, controller o
gerente, es un área de gestión con impacto directo en la liquidez, en el
cashflow operativo y en la capacidad de financiar crecimiento.
Sin embargo,
muchas empresas dejan escapar oportunidades perfectamente legales para
optimizar su carga fiscal simplemente por falta de planificación previa al
cierre.
La Ley del
Impuesto sobre Sociedades (LIS) establece diferentes mecanismos para incentivar
la inversión, la innovación y el fortalecimiento empresarial. Estos son los más
relevantes desde una perspectiva de dirección financiera:
1. Deducciones
fiscales sobre la cuota
La normativa
reconoce diversas deducciones que pueden reducir de manera significativa el
impuesto a pagar:
Estas
deducciones transforman parte de la factura fiscal en financiación indirecta
para proyectos estratégicos, siempre que exista una correcta certificación
y documentación.
2.
Optimización de la base imponible: impacto en liquidez
La normativa
permite distintos ajustes que reducen la base imponible sin alterar el
rendimiento económico:
En materia de
provisiones y deterioros, solo son deducibles aquellos riesgos
individualizados, ciertos y cuantificables, como:
Una adecuada
evidencia documental es clave para evitar ajustes fiscales futuros.
3. Gestión de
reservas con efecto directo en el impuesto
Aquí conviene
distinguir dos herramientas complementarias:
Permite reducir la base imponible mediante el incremento y mantenimiento de
los fondos propios.
Permite reducir hasta un 10 % la base imponible para anticipar la
compensación de pérdidas futuras.
Pueden
aplicarse de manera conjunta, siempre que cada una cuente con su propia
dotación.
4.
Consolidación fiscal en grupos empresariales
Permite que un
grupo tribute como un único contribuyente:
Eso sí, la
integración de bases imponibles negativas se encuentra limitada y regulada
para evitar compensaciones indiscriminadas.
Un impuesto
bien gestionado:
La fiscalidad
no debe abordarse como un coste inevitable, sino como una palanca
estratégica de creación de valor para la empresa.
Una buena
planificación no solo reduce impuestos: mejora el rendimiento financiero y
operativo de la organización.